Occupation 2: cuando la danza convierte la memoria de La Guajira en movimiento

Hay historias que permanecen en los archivos. Otras encuentran una manera de volver al cuerpo.

Este sábado 29 de agosto, la Gran Sala del Teatro Santander recibirá Occupation 2, una obra en la que cinco intérpretes colombianos reconstruyen, desde la danza, los archivos y el vallenato, las memorias de un territorio atravesado por el despojo, la violencia y la resistencia.

La pieza, creada por el coreógrafo cubano Lázaro Benítez, parte de la historia de Tabaco, en La Guajira, y convierte el escenario en un lugar donde el movimiento no solo cuenta: también pregunta, recuerda y confronta.

Una historia que sigue habitando el territorio

En agosto de 2001 ocurrió el desalojo de los habitantes de la aldea de Tabaco, un territorio de La Guajira habitado por una comunidad afrodescendiente wayuu. Según el material de presentación de la obra, 1.200 familias fueron expulsadas y continúan a la espera de ser realojadas.

Es precisamente desde esa historia que nace Occupation 2.

Benítez propone una investigación alrededor de la memoria y de la capacidad que tiene la danza para visibilizar historias y cuerpos que han quedado atravesados por distintas formas de violencia, silencio e invisibilidad. Los cinco intérpretes colombianos que participan en escena exploran cómo el cuerpo puede convertirse también en testimonio y acompañar las luchas de quienes han habitado estos territorios.

Aquí, recordar no ocurre únicamente a través de las palabras.

Ocurre también en un gesto, en un desplazamiento, en el ritmo de una música y en aquello que un cuerpo decide volver a contar.

La memoria también puede ocupar un escenario

La llegada de Occupation 2 al Teatro Santander abre un espacio para encontrarnos con una historia de La Guajira desde otro lugar.

No desde una cifra.

No solamente desde un archivo.

Sino desde cinco cuerpos que bailan, recuerdan y ponen nuevamente esa memoria frente a nosotros.

En Enredarte nos interesa reconocer esos escenarios en los que el arte permite mirar el territorio desde nuevas perspectivas y preguntarnos por las historias que todavía necesitan ser escuchadas.

Occupation 2 nos recuerda que la memoria también se mueve, se transforma y encuentra maneras de seguir hablando.

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