Bucaramanga se prepara para cerrar el año con ritmo, color y mucha energía. El próximo sábado 20 de diciembre, la Gran Sala del Teatro Santander será escenario de Ensálsate, uno de los espectáculos de salsa caleña y folclor colombiano más impactantes del país, una propuesta que ha llevado el sabor de Cali y de Colombia a escenarios nacionales e internacionales.
Más de 30 artistas en escena, una orquesta en vivo y una puesta en escena de alto nivel prometen una noche diseñada para sentir el cuerpo, el ritmo y el orgullo de ser colombianos.
“Mi Tierra”: un recorrido por lo que somos
Con su producción “Mi Tierra”, Ensálsate propone un viaje profundo por la identidad cultural del país, dividido en dos momentos que dialogan entre la raíz y la fiesta.
El primer bloque es un recorrido sensorial que conecta la danza y la música tradicional con sonidos que han cruzado fronteras. Cumbia, currulao, mapalé, vallenato y sanjuanero se entrelazan con bolero, boogaloo y cha-cha-chá, mientras el escenario cobra vida con piezas emblemáticas como Yo me llamo cumbia, Colombia Tierra Querida, Sanjuanero, Tierra del Olvido, Nuquí, Buenaventura y Caney.
Un homenaje a la diversidad del territorio, a los ritmos que nos cuentan y a la memoria que baila.
La salsa como celebración colectiva
La segunda parte del espectáculo eleva la temperatura y convierte la sala en una verdadera pista de baile. La salsa toma el control con un repertorio vibrante que incluye La Gozadera, Mentiroso, Perdóname, Qué manera de quererte, Guararé, Fuego a la Jicotea y el infaltable Cali Pachanguero.
Este bloque culmina con un homenaje a Gilberto Santa Rosa, “El Caballero de la Salsa”, donde la precisión, la fuerza escénica y las acrobacias características de Ensálsate brillan con toda su potencia, logrando una conexión directa y emocional con el público.
Una despedida de año bailada
Ensálsate no es solo un espectáculo: es una experiencia pensada para bailar, sentir y celebrar. Una invitación a despedir el año con alegría, música en vivo y la energía contagiosa de la salsa caleña, esa que no se explica, se vive.
Será una noche para mover el cuerpo, cantar a todo pulmón y dejar que la danza recuerde que el arte también es una forma de encuentro colectivo.
