Entre el cañón y la niebla: un recorrido sensible por la memoria vegetal del territorio

Entre montañas, árboles y silencios que guardan historia, nace “Entre el cañón y la niebla”, un proyecto artístico que invita a mirar el territorio desde la contemplación, la memoria y el cuidado. La obra, beneficiaria de la beca Bucaramanga Cree en tu Talento 2025 del Instituto Municipal de Cultura y Turismo, es una creación de la artista Liliana Rodríguez García, quien durante el proceso convocó a Violeta Blanco, del proyecto Fuego Refugio, para desarrollar una experiencia colaborativa profundamente conectada con la naturaleza.

El nombre de la obra surge de un recorrido poético que atraviesa tres ecosistemas y tres especies arbóreas fundamentales del territorio:

– La Ceiba Barrigona, que habita el Cañón del Chicamocha;
– El Guayacán Amarillo, presente de forma natural en Bucaramanga
– El Yarumo Plateado, árbol de los bosques de niebla que desarrolla una capa de filamentos sobre sus hojas como respuesta a las condiciones climáticas.

Estas especies se convierten en el eje conceptual y simbólico de la instalación, trazando un mapa sensible que conecta geografía, identidad y memoria vegetal.

Una instalación que dialoga con los sentidos

“Entre el cañón y la niebla” se construye a partir de una integración armónica de materiales y lenguajes. Telas traslúcidas funcionan como soporte para imágenes fotográficas capturadas en trabajo de campo y transferidas mediante técnica de sublimación, creando velos que envuelven al espectador en una atmósfera etérea.

La obra se complementa con un paisaje sonoro envolvente, diseñado para sumergir al público en la experiencia del bosque, y con la tierra como elemento escultórico y estructural, presente no solo como base sino como materia viva del proceso. A esto se suman piezas cerámicas que reinterpretan las semillas de cada árbol, resaltando su singularidad formal y su valor simbólico.

Crear en colaboración: volver a lo esencial

El trabajo conjunto entre Liliana Rodríguez y Violeta Blanco permitió el encuentro de saberes, técnicas y miradas distintas, dando como resultado una obra auténtica y profundamente conectada con sus materiales. La cerámica, entendida como un oficio ancestral, adquiere aquí un papel central, reivindicando la importancia de los procesos lentos, conscientes y manuales en un tiempo marcado por la rapidez y la superficialidad.

Cada material es reconocido desde su historia y su vínculo natural, fortaleciendo el sentido ritual y simbólico de la instalación.

Sembrar como gesto poético y político

En el espacio expositivo, las imágenes arbóreas suspendidas, las semillas en cerámica reposando sobre tierra y el sonido envolvente activan un ritual íntimo que convoca al espectador a contemplar, recordar y proyectar.

La obra propone el acto de sembrar como un gesto poético que mira hacia el futuro: una acción de cuidado, continuidad y esperanza frente al entorno natural. Al resaltar la importancia cultural y ecológica de cada especie, la instalación busca despertar una vinculación emocional con los árboles y promover una conciencia sensible sobre su conservación.

Un umbral entre lo sutil y lo terrenal

“Entre el cañón y la niebla” es una invitación a habitar ese espacio intermedio entre lo visible y lo invisible, entre la memoria ancestral y el presente, entre la fragilidad del ecosistema y su potencia simbólica.

Una obra que nos recuerda que el territorio también se escucha, se toca y se cuida; y que en cada semilla hay una posibilidad de futuro.

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